lunes, 4 de junio de 2007

DO-LOR


Hay que admitir ones' fetiches, y yo tengo uno que otro.

UNO: desde poquito, "los Keith Harings". Sólo porque uno de sus dibujos me persigue todas las tardes. Y a Oldie también.

OTRO: escuchar canciones bajoneras en momentos importantes de bajón.

Y ésto es una situación complicada. Como diría ésta amiga secreta que tengo, es como si uno se saca el corazón del pecho, lo entrega (no en bandeja, pero más o menos) y después le ofrece al otro (ALIAS, EL DEPREDADOR) un cuchillo, previamente bien-bien afilado por uno, para que haga eso que uno sabe que va a hacer.
El resultado, es bastante obvio. Mejor no entrar en detalles porque tengo todos mis cds bajoneros embalados en una caja de cartón.

5 comentarios:

Z dijo...

a veces el cuchillo lo tenes vos, jack.

no digo mas porque voy a recibir un puertazo en el prox timbre. hablamos, besos, y ya sabes..

Jota Sch dijo...

BASTAAAAAAA EZEQUIEEEEEEEEEL !!!!!!!

Paloma dijo...

bueno, estoy de vuelta en las penumbras. acotá que tu amiga secreta es una fuckin' optimista, a pesar de todo, y no me saques de contexto: el corazón sobre las fritas, ok, pero de vez en cuando te lo hinchan de mimitos y vale la pena. de última está belén fraga.

Anónimo dijo...

Mmmm que tipo de fetichismo es ese?
Del tipo...material?
......
MIRÁ EH, que TAN frágil NO es ese corazón -fetichismo*- que fue expuesto en la vidriera varias veces y sin embargo ahí está, latiendo. Las modas pasan, pero èl se la banca!!!
Se te quiere.



VALGA LA REDUNDANCIA

nifo dijo...

ah me mató lo del "depredador"! pero bueno, pensándolo así, todo depredador es al mismo tiempo presa de otro.