miércoles, 15 de agosto de 2007

Infante


Ese domingo me convertí en una nena de 3 años:
Arrodillada en el piso de azulejo azul, despatarrada-sollozando-histérica, pataleando a gritos, encaprichada con la vida, tal como esa nena que extraña a su papá.
Pero la impotencia no surgió por la compleja simplicidad de extrañarlo, sino por el hecho de saber que voy a cargar con esos 3 años, toda mi vida.

3 comentarios:

Wasabi dijo...

Stop all the clocks, cut off the telephone,
Prevent the dog from barking with a juicy bone,
Silence the pianos and with muffled drum
Bring out the coffin, let the mourners come.

Let aeroplanes circle moaning overhead
Scribbling on the sky the message He is Dead.
Put crepe bows round the white necks of the public doves,
Let the traffic policemen wear black cotton gloves.

He was my North, my South, my East and West,
My working week and my Sunday rest,
My noon, my midnight, my talk, my song;
I thought that love would last forever: I was wrong.

The stars are not wanted now; put out every one,
Pack up the moon and dismantle the sun,
Pour away the ocean and sweep up the woods;
For nothing now can ever come to any good.

-- W.H. Auden


nice blog.

Paloma dijo...

acá ta mother goose. que siempre tiene tres o cuarenta, según las necesidades de la circunstancia. te apaño el capricho. te digo yo también. te achico el rincón. y de última te doy mi chupetín. eso sí: porfa de las llaves encargate vos.

Anónimo dijo...

sabes que estoy para cuidar a la nena de 3
besos, z.